La tercera señal no está en sus rodillas
No se ve al caminar. Se escucha al hablar.
Es el día que tu mamá dijo "ya estoy muy vieja para eso" y empezó a renunciar a sus planes. Y no es solo una frase: un estudio de Trinity College Dublin con 4.803 adultos mayores de 50 años encontró que quienes empiezan a percibirse como "viejos" caminan mediblemente más lento dos años después — sin importar su estado de salud inicial. Cuando el dolor deja de ser algo que tu mamá tiene y se vuelve algo que es, el cuerpo empieza a obedecer esa creencia. No tienes que creernos solo a nosotros. Lee el estudio publicado y compruébalo tú mismo.